Hasi saioa

MAYO 2026

LAS RAÍCES EN EL PAÍS Y LAS RAMAS ABIERTAS AL MUNDO

Escrito por Ander Izagirre

En los años de expansión internacional, Etxeondo apostó por mantener el arraigo en su territorio y se implicó en el crecimiento de equipos como el Kern Pharma y el nuevo Euskaltel-Euskadi. En 2026 la empresa cumple medio siglo y se acerca a un relevo generacional, con el propósito de seguir creciendo de manera sostenible, con una identidad sólida y un cuidado extremo de la calidad de las prendas.

A Juanjo Oroz, con 10 años recién cumplidos, le impresionaron los barrancos del Aubisque, le encantó dormir con su familia en tiendas de campaña en Luz Ardiden y le emocionó ver el Tour en vivo por primera vez.

-De repente apareció Indurain, enorme, el doble de grande que los demás. Pasó en cabeza con Lemond y Lejarreta. Le gritamos, le animamos… y ganó la etapa. Nos volvimos locos de contentos. 

Oroz recuerda otro detalle de su primera visita al Tour: tanto Indurain como Lejarreta, primero y tercero en Luz Ardiden, uno del equipo Banesto y otro del equipo Once, llevaban ropa de Etxeondo. Lo recuerda porque él mismo vistió Etxeondo unos años después, cuando fue ciclista del equipo Euskaltel y participó en cuatro Tours de Francia; y porque en 2014 se empeñó en que esta misma marca vistiera a sus corredores cuando empezó a dirigir el equipo aficionado navarro Lizarte. En 2020 el equipo pasó en bloque al profesionalismo con el patrocinio de Kern Pharma, una evolución parecida a la que tuvo a principios de los 80 el Orbea, el primer equipo con el que trabajó Etxeondo. 

-Si tomáramos las decisiones siguiendo solo los análisis de negocio, no habríamos entrado en el Lizarte y el Kern Pharma -explica Patxi Rodrigo, gerente de Etxeondo-. Nosotros trabajábamos con equipos del World Tour, llevábamos décadas vistiendo a ciclistas de la élite mundial, por números no necesitábamos un proyecto así… pero nos encantó. Un proyecto que nace en nuestro entorno para impulsar la cantera, con unos técnicos que llevan toda la vida en este deporte, que son una familia con buen ambiente, que tienen ambición… Nos encanta acompañar a equipos así, crecer con ellos, porque ese es el ADN de Etxeondo.

Kern Pharma se ganó la invitación para correr la Vuelta a España de 2024: el equipo más modesto de la carrera ganó tres etapas contra los mejores del mundo. 

-Hubo escenas increíbles, pero a mí me se me quedó grabada una -recuerda Patxi-. Urko Berrade ganó una etapa en Álava y fue a abrazarse con sus padres, que le estaban esperando en la meta a punto de llorar. Se abrazaron los padres de Urko, los auxiliares del equipo, los directores, el propio Oroz, se daban las gracias los unos a los otros… Se conocían todos desde que Urko era juvenil, eran una cuadrilla de amigos. Y eso se contagia: el público estaba emocionado con el Kern Pharma, eran los ídolos del momento.

-A mí el ciclismo me atrapó por emociones como las que viví de crío en Luz Ardiden -dice Oroz-. Y tengo claro que nuestro trabajo consiste en producir a la gente esos mismos sentimientos.

VUELVE EL EQUIPO EUSKADI

En esos años se produjeron otros movimientos importantes en el ciclismo vasco. El 14 de diciembre de 2017, la Fundación Euskadi publicó en sus redes sociales una foto que se divulgó a toda velocidad: una máquina de Etxeondo cosía un maillot naranja con las palabras Euskadi-Basque Country. ¿Volvía el equipo naranja?

Mikel Landa, ídolo de la afición vasca, había tomado las riendas de la Fundación Euskadi para impulsar de nuevo aquel proyecto que había hecho soñar a tanta gente y que a él le había permitido debutar en el profesionalismo. Landa propuso a Orbea y Etxeondo, dos marcas punteras del territorio, que se sumaran al proyecto como patrocinadores y suministradores. El Euskadi renació en 2018 como un equipo modesto, de categoría Continental, en un ciclismo dominado por los patrocinios multimillonarios de Estados y empresas globales, con pocos resquicios para los pequeños. Aun así, en Etxeondo no tuvieron dudas.

-Cómo no íbamos a participar otra vez en un proyecto así, capaz de mover un país… -cuenta Patxi Rodrigo-. A mi padre se le iluminaban los ojos, porque hizo muchos amigos y vivió grandes momentos en la época dorada del Euskaltel. A mi hermana Amaia y a mí también se nos removieron las emociones, porque era lo que habíamos vivido de niños: ir a las carreras vestidos de naranja, animar a los ciclistas de casa en el Tour… 

Etxeondo se encargó de rediseñar la marca del equipo Euskadi, con una imagen fresca para una nueva fase… y con un color indudable. 

-El naranja, por supuesto. En ese momento no estaba Euskaltel como patrocinador, volvería unos años más tarde, pero ese color es un signo de identidad muy fuerte. Nos lo decían nuestros colaboradores extranjeros: tenéis que salir de naranja, es el color de los vascos...

El equipo subió a la categoría Pro Team, la segunda división, y de nuevo permitió que corredores de la cantera vasca participaran en la Vuelta a España, en clásicas y en carreras importantes.

-Por eso Etxeondo decidió participar. Era un proyecto de casa, impulsado por un grande como Mikel Landa que decidió meterse en el lío por pura pasión, con generosidad para que otros chavales tuvieran las oportunidades que le dieron a él. Era un proyecto que despertaba ilusión en nuestro entorno. 

EL SALTO DIGITAL

El escultor donostiarra Eduardo Chillida dijo que se sentía como un árbol: “Con las raíces en mi país y las ramas abiertas al mundo”. La implicación de Etxeondo en los proyectos de Euskaltel-Euskadi, Lizarte y Kern Pharma fue otra manera de mantener el arraigo en un momento de expansión internacional. 

La marca experimentó un crecimiento notable en los Países Bajos, porque había vestido a los equipos Rabobank, Giant-Shimano o Sunweb, pero se encontró con un problema: a pesar de los diez o doce puntos de venta que abrieron en aquel país, muchas personas que deseaban comprar prendas de Etxeondo no las encontraban o no las tenían cerca.

-Para llegar a todos esos clientes interesados, necesitábamos una vía de venta directa -explica Patxi Rodrigo-. Y tenía que ser por canales digitales, que en esa época se estaban generalizando.

Venía un cambio tecnológico al que Etxeondo debía adaptarse.

-Antes llamabas por teléfono a una revista de ciclismo y les decías: “Oye, mira, que os vamos a mandar por fax una nota de prensa con nuestras novedades…”. Con las webs y las redes sociales tuvimos que aprender a comunicarnos directamente con el público.

-La página de Etxeondo en Facebook la abrí yo misma -se ríe Amaia Rodrigo, responsable de diseño y desarrollo de producto-, sin saber muy bien lo que tenía que hacer. Estuve en Nueva York haciendo un curso de moda, allí vi que todas las personas y todas las marcas tenían su página de Facebook, volví y la abrí. Puse unas fotos, algún mensaje y ya está, no tenía mucha idea. Fuimos aprendiendo.

-Hubo un Tour, no sé si en 2010 o 2011 -sigue Patxi-, en el que de repente todo el mundo tenía Twitter: los equipos, los ciclistas, los periodistas… Y nos decían: “Pero cómo que Etxeondo no está en Twitter, os tenéis que abrir una cuenta”. 

De la primera página web de Etxeondo, muy sencilla, con algunas fotos de las prendas y los datos de contacto, pasaron a versiones cada vez más elaboradas. Desarrollaron sistemas para que las tiendas de ropa pudiera hacer sus pedidos directamente en la web de Etxeondo. Empezaron a vender también en las grandes plataformas digitales. Y montaron la suya propia.

-La montamos en el invierno de 2019-20 -recuerda Patxi-. Veníamos de unos años de apostar fuerte por la internacionalización, de dar a conocer la marca, de inversión en maquinaria digital, en febrero de 2020 ya teníamos la nueva colección de verano enviada a las tiendas, acabábamos de montar una nueva web trabajadísima para vender en línea… y justo cuando íbamos a lanzar la web, anunciaron el confinamiento por el covid. ¡A cerrar la empresa y todos a casa! No nos lo podíamos creer. Con toda la inversión y todo el curro que habíamos hecho…

-Fue un estrés horrible -cuenta Amaia-, porque no sabíamos lo que iba a pasar. Si nadie podía comprar ni vender, ¿nos íbamos a comer la nueva colección y la nueva web y todo con patatas?

En los primeros días del confinamiento, telefonearon uno por uno a todos los propietarios de las tiendas que habían recibido las prendas de Etxeondo, para tranquilizarlos.

-Habíamos mandado la mitad de la colección pero todavía no habíamos cobrado nada, claro, y ellos no podían vender -explica Patxi-. Les dijimos que estuvieran tranquilos, que les íbamos a alargar los plazos de pago, que entre todos aguantaríamos el tirón...

Y lo que se presentaba como una amenaza grave se convirtió en una gran oportunidad.

-En cuanto permitieron salir de casa unas horas al día, todo el mundo se fue a pasear al monte, a andar en bici… Abrimos la web y recibimos pedidos sin parar.

-Fue una locura -dice Amaia-. Encargamos un montón de tejido para fabricar más prendas, tuvimos que venir todos a la fábrica a hacer paquetes y preparar los envíos… Nos hizo muchísima ilusión. 

Etxeondo contaba con una ventaja clave para un momento crítico: las prendas las fabrican ellos mismos en las sedes de Irura y Castejón, de manera que pudieron responder rápido a una demanda extraordinaria. Algunas marcas que elaboran su ropa ciclista en fábricas de países remotos encargaron grandes cantidades pero tuvieron que esperar meses hasta recibirlas, cuando el boom ya se había apagado.

La pandemia trajo un cambio social: la gente empezó a practicar mucho más deporte. La venta de bicicletas también se disparó y al ciclismo llegó un público nuevo, más amplio.

-Antes la mayoría de los que montaban en bici seguían el ciclismo de competición, conocían a los profesionales, esas eran sus referencias y las nuestras… -dice Patxi. 

-Por eso nuestros padres vivían de vestir a Once y Banesto -sigue Amaia-, esa era la garantía de calidad que convencía a los clientes… 

- ...pero después de la pandemia llegaron muchos aficionados de otros deportes, del pádel, del golf, del atletismo, que se compraron una bici y se engancharon. Es un público distinto, de países que no tenían mucha tradición ciclista, como el Reino Unido, pero son muchas personas que de repente compran bicis buenas, ropa buena, contratan viajes y estancias por ejemplo en España para hacer rutas… 

Al calor de ese crecimiento aparecieron nuevas firmas de ropa ciclista. Son empresas que han trabajado muy bien el marketing, han creado una imagen de marca prestigiosa, exclusiva, incluso venden conceptos como lo vintage o lo histórico, aunque sean recientes.

-Nosotros funcionábamos un poco al margen de esa tendencia tan marketinera de construir relato -dice Amaia-. Tuvimos una profesora de inglés, una estadounidense, que nos decía: “Es que sois muy vascos. Hacéis un producto buenísimo pero luego no lo contáis” -se ríe-. Debemos mejorar la comunicación, queremos que funcione el marketing, sí… pero para nosotros lo más importante es el producto. Etxeondo es una marca con muchísima experiencia técnica, con una calidad muy trabajada. Te lo digo de otra manera: yo quiero que el marketing funcione, pero lo que más me preocupa es que el culote quede fenomenal.

¿CUÁL SERÍA LA ROPA EN EL EQUIPO DE TUS SUEÑOS?

Oroz corrió siete años en el Euskaltel-Euskadi, un equipo que le sirvió como inspiración para su actual trabajo como mánager del Kern Pharma. 

-Euskaltel nos dio la oportunidad a muchos ciclistas de casa de correr el Tour, las grandes vueltas, las clásicas… Lo que más huella me dejó es lo que transmitía el equipo. Ibas subiendo el Tourmalet y sentías la marea naranja, los ánimos, los aplausos, se te ponía la carne de gallina... Yo el ciclismo lo entiendo así. Si solo nos preocuparan los números del rendimiento, seríamos unos robots y no creo que transmitiéramos nada a un crío de diez años.

En septiembre de 2014, Oroz anunció que colgaba la bici. A los cuatro días recibió una llamada de Manolo Azcona, impulsor del ciclismo aficionado navarro, para que le ayudara a llevar el equipo sub-23 patrocinado entonces por Lizarte. Oroz se encargó de reunir el mejor grupo humano, con ciclistas a los que ya conocían de categorías inferiores, con directores que habían sido ciclistas en la misma estructura, con una entrenadora cercana: un entorno familiar y profesional.

-Queríamos construir el equipo de nuestros sueños. Por ejemplo, me preguntaba: ¿cuál sería la ropa de tus sueños? Etxeondo, sin duda. Por su calidad, porque es la marca número uno, pero también por otro motivo: porque es otra familia apasionada por el ciclismo. Me acordaba mucho de las visitas que nos hacían Paco, María Jesús, Patxi, Amaia… cuando corría en Euskaltel. Me parecían personas cercanas, cariñosas, que siempre escuchaban a los ciclistas para mejorar sus prendas. Y se les notaba el sentimiento: se implicaron con Euskaltel porque era un equipo de la tierra. Por eso, aunque nosotros fuéramos un equipillo sub-23, me atreví a proponerles que nos prepararan la ropa. Me dijeron que sí enseguida. Es un lujo para nuestros ciclistas.

El equipo Lizarte cumplió cinco temporadas fantásticas en la categoría sub-23, acompañó a muchos ciclistas durante su crecimiento, ganó un montón de carreras… 

- ...pero veíamos que algunos ciclistas muy buenos no conseguían pasar a profesionales. O pasaban a equipos donde se estancaban. Sentíamos frustración por esos chavales y decidimos montar un equipo profesional para darles continuidad. En 2020 dimos el salto con Kern Pharma a la categoría Continental [la tercera división del profesionalismo].

En ese equipo figuraban ciclistas como Roger Adriá, Jaime Castrillo o Urko Berrade, que brillarían en los siguientes años. El equipo ascendió a la categoría Pro Team [la segunda división] y empezó a disputar carreras del World Tour con los mejores ciclistas del mundo. 

-Crecimos mucho pero siempre con los pies en la tierra. Mantuvimos un equipo sub-23, el Finisher, porque nuestro objetivo principal es la cantera. En 2025 fuimos el equipo profesional con más ciclistas provenientes de su equipo filial: diecisiete. Y tenemos una cosa clara: la formación no está reñida con las victorias.

SIN PASIÓN, EL CICLISMO NO TIENE SENTIDO

Los ciclistas del Kern Pharma se ganaron la invitación para la Vuelta a España de 2024. En plena carrera recibieron un mazazo: la muerte de Manolo Azcona, fundador del equipo, el hombre que había apoyado a estos ciclistas para que llegaran al profesionalismo. Al día siguiente Pablo Castrillo se escapó con otros nueve corredores de renombre como Schmid, Poole o Soler, y los remató en la subida final a Manzaneda. La explosión de alegría, los abrazos entre los compañeros, Oroz y los auxiliares se mezclaron con el llanto por Azcona.

-He ido toda la subida pensando en él -declaró Castrillo.

Tres días más tarde se infiltró en otra fuga con varios pesos pesados del pelotón mundial -Vlásov, Sivákov, Vine, Soler...- y los volvió a derrotar en las rampas durísimas del Cuitu Negru, en una lucha agónica que hizo gritar de emoción a los narradores de la tele. No se podían creer, dijeron, que un equipo como Kern Pharma ganara dos etapas de ese nivel en la Vuelta.

Pues no fueron dos. Cuando la Vuelta llegó a Maeztu (Álava), casi a la casa del Kern Pharma, sus corredores dieron una lección magistral de competir en equipo. Cuatro de ellos entraron en una fuga numerosa, controlaron todos los ataques y contraataques, hasta que Urko Berrade remató la jugada en un repecho cerca de meta y llegó en solitario con un puñado de segundos: los suficientes para levantar los brazos. Lo abrazaron sus padres, emocionados, y sus compañeros, eufóricos. Oroz se sintió más orgulloso que nunca.

-Ese día corrieron todos al servicio del compañero que tuviera más opciones en cada momento. Eso es lo que nos identifica: somos un equipo. Y fue todavía mucho más emocionante porque ganamos tres etapas de la Vuelta con chavales que conocíamos desde juveniles. Yo sé los momentos malos que ha tenido Berrade cuando era un juvenil, las lesiones, las caídas, he ido con sus padres a recoger su bici, también he compartido con él sus triunfos, hemos llegado juntos al World Tour, hemos ganado juntos. Todos los sacrificios merecieron la pena por compartir esta historia. De eso va el deporte.

El Kern Pharma se convirtió en el equipo de moda de la Vuelta a España. 

-No sabes cómo eran las salidas y las llegadas de cada etapa. Se nos acercaba mucha gente a animarnos, a sacarse fotos con los ciclistas y darles las gracias: “Me he emocionado con vosotros, chavales”… 

Ahora que los ciclistas de élite suelen refugiarse en los autobuses antes y después de las etapas, Oroz tiene claro que sus corredores deben acercarse al público.

-Me pregunto para qué estamos aquí, ¿no? Para mejorar el rendimiento, la tecnología, la preparación, sí, pero todo eso para qué: para crear emociones al público, para compartir historias con ellos. Si no despertamos la pasión de los aficionados, el ciclismo no tiene sentido.

-Nos encanta este equipo -dice Patxi Rodrigo-, porque es pequeño pero tiene una filosofía de trabajo con los de casa y de ambición internacional, una personalidad muy clara.

-De repente pueden surgir equipos con mucho dinero y un marketing espectacular -dice Amaia Rodrigo-, pero los de Kern Pharma son auténticos, han mamado el ciclismo desde niños, han crecido juntos. Nos identificamos mucho con eso. En nuestro sector también aparecen firmas con un gran despliegue de marketing, pero un vendedor nos dijo: “Sois los únicos que sabéis doblar un culote”. Me hizo gracia, pero es cierto que llevamos cincuenta años fabricando prendas y controlamos el proceso desde lo más básico. Nosotros también venimos desde abajo. 

A POR LOS SIGUIENTES CINCUENTA

Paco Rodrigo y María Jesús Uranga fundaron Etxeondo en 1976. Ahora que la empresa cumple medio siglo, sus hijos llevan ya unos años ejerciendo cargos de responsabilidad: Patxi, de 36 años, es el gerente; y Amaia, de 43, es la responsable de diseño y desarrollo de producto. 

Amaia creció viendo dibujar a su madre: le fascinaba cómo jugaba con los colores. Desde niña le interesaron el arte y la expresión plástica, se dedicó al ballet clásico hasta los 18 años y se marchó a Madrid para estudiar Diseño y Moda. Planeó irse a Londres para conocer el mundo de la moda allí…

- …pero mi madre me dijo: “Si quieres irte a Londres, muy bien, pero primero te pones a trabajar para pagártelo”.

En el verano de 2005, con 22 años y la carrera recién terminada, Amaia empezó a trabajar en Etxeondo con su madre y con Soledad Jiménez.

-Mi madre sabía mucho de diseño gráfico, Sole sabía mucho de confección, y entre las dos habían marcado un cambio importante en Etxeondo: pasaron de producir equipaciones sueltas a diseñar colecciones. Había otras trabajadoras expertas en confección, en patronaje, y yo me di cuenta de que tenía ideas creativas pero me faltaba la técnica. Etxeondo me dio una oportunidad buenísima para seguir formándome. Aprendí patronaje a fondo, porque es esencial. Y me entendí muy bien con mi madre, ella siempre estaba aprendiendo y las dos fuimos avanzando juntas en la parte técnica, en la parte creativa… 

Mientras estudiaba la carrera, Amaia no tenía intención de trabajar en la empresa de su familia. Pero se enganchó rápido.   

-Vi que en el ciclismo también se podía trabajar la moda, que tenía campo para ser creativa, aportar ideas… Y aprendí muchísimo en la parte técnica. Aquí no basta con diseñar una prenda bonita, al mismo tiempo debe ser una chaqueta cómoda y cálida para pedalear cuatro o cinco horas en invierno, o un maillot que traspire bien y sea aerodinámico, o una prenda impermeable… La evolución ha sido impresionante: si antes solo usaban la lana, ahora tenemos una inmensidad de hilos y fibras con propiedades distintas, ha cambiado la forma de tejer y ajustar las licras... 

En 2006, poco después de que Amaia se incorporara, Etxeondo digitalizó la producción de las prendas. En lugar de marcarlas y cortarlas a mano, empezaron a dirigir una máquina de corte por ordenador. 

-Nos tuvimos que poner las pilas. A mí siempre me ha gustado evolucionar, siempre quiero ser la mejor diseñadora y la que más sabe de patronaje de ciclismo. Cuando acabo una colección, viene Haimar Zubeldia a probarse la ropa, veo que le queda guapísima… buah, esa es la mayor satisfacción. O cuando alguien que no conozco, ya sea un ciclista profesional o cualquier otro cliente, viene y me dice: es el mejor culote que he llevado nunca. Esa es mi mayor recompensa.

Patxi Rodrigo también empezó muy joven en Etxeondo. 

-Es que Amaia y yo hemos tenido unos padres hipertrabajadores que montaron una empresa de la nada y le han dedicado su vida, eso es lo que hemos conocido. Casi no había separación entre la casa y Etxeondo, nosotros hemos crecido aquí. Yo con 7 años venía con mi padre a poner vinilos, me gustaba mucho salsear por la fábrica, me iba empapando de todo... Con 18 o 19 años ya empecé a trabajar aquí algunos veranos con un amigo para sacarnos un dinerillo, metiendo la ropa en bolsas o lo que tocara. 

-Sí, de chavala yo también echaba una mano de vez en cuando -dice Amaia-. Recuerdo una vez que vine a recortar bordados y a estampar, de noche, porque había que prepararlo todo de urgencia para una clásica cicloturista. Me lo pasaba muy bien.  

Patxi estudió Comercio y Marketing. También compitió en bicicleta hasta la categoría de aficionados. Así que le atraía mucho trabajar en Etxeondo.

-Yo también sentí, como Amaia, que podía aportar algo. Empecé con algunas cosas que hasta entonces no se hacían: los catálogos de las colecciones, por ejemplo. También preparaba las notas de prensa, llamaba a los periódicos… Los trabajadores de la empresa nos enseñaban mucho en todos los ámbitos. Yo pasaba algunas temporadas con ellos en el almacén, luego echaba una mano a Amaia con en el marketing, me fui metiendo en la parte comercial... 

Patxi fue responsable comercial en el País Vasco, después en toda España, y enseguida empezó a mirar más lejos.

-Me di cuenta de que teníamos mucho trabajo en el ámbito internacional. Se me cruzó la vena y empecé a viajar por Europa para conocer el mercado de cada país, para buscar cómo podía entrar Etxeondo…

Amaia se especializó en el diseño y Patxi en el comercio, pero ambos llevan años trabajando codo con codo en el desarrollo de los productos.

-Los dos tenemos intuición comercial -dice Amaia-, porque desde jóvenes íbamos con nuestro padre a las ferias internacionales; y los dos tenemos intuición diseñadora, yo porque me centré en la moda y Patxi porque es muy creativo y participa en las colecciones.

-Conozco el mercado, sé lo que buscan los clientes -explica Patxi-. Veo que necesitamos productos de cierto tipo, con una gama de precios que empiece aquí y acabe allá...

-...y yo conozco los materiales que nos ofrecen los proveedores, las tendencias estéticas, salseo lo que se mueve en otros países... y me dejo la piel hasta conseguir una colección bien estructurada.

-Antes sacábamos colecciones abundantísimas, con un montón de culotes o de maillots o de chaquetas… Queríamos ofrecer cuantas más posibilidades mejor. Pero las prendas se solapaban. Esto nos lo corrigió Paul Santen, el experto neerlandés que nos asesora. Nos explicó que funcionábamos como los restaurantes que ponen cuarenta platos en su menú por si acaso. Y nos enseñó a estructurar las colecciones: no hace falta sacar 35 tipos de chaquetas, basta con tres o cuatro en una escala de calidades y precios bien definida. Pasamos a ser más claros para el público y más eficaces. Ya ves, no paramos de aprender.

-La clave de nuestro trabajo -dice Amaia- es el equilibrio entre dos tendencias: satisfacer al cliente con lo que busca y proponerle innovaciones.

Con una estrategia comercial expansiva, la colaboración en equipos extranjeros de élite, el auge de la práctica ciclista en muchos países y las ventas en línea, Etxeondo se internacionalizó rápido. A Paco Rodrigo, fundador de la empresa, le preocupaba que en ese camino de expansión se descuidaran los rasgos que hicieron fuerte a Etxeondo: el arraigo y la calidad.

-Por eso -explica Amaia-, las ganancias de esa expansión se reinvirtieron en la fábrica: en renovar las máquinas para seguir produciendo y controlando nosotros el producto, en los talleres de confección, en los almacenes... El objetivo siempre es la calidad máxima. 

En estos años han surgido muchas marcas de prendas ciclistas, aprovechando el boom de este deporte, y Amaia cree que algunas han desarrollado un marketing muy bueno: han sabido venderse bien, han dado una imagen de exclusividad, de elegancia, de alta gama, y han tomado una posición de prestigio, aunque no tengan mucha experiencia como fabricantes ni sus prendas sean excelentes. 

-De cara al futuro, me preocupa que el marketing sea más importante que la calidad del producto. Pero luego veo que algunas de esas marcas pierden su posición porque enseguida aparecen otras que les disputan esos mismos relatos, al final son batallas de marketing, y quiero creer que quienes ofrecemos conocimiento y calidad somos más estables. Por algo llevamos medio siglo. 

En el momento en que Etxeondo se acerca a un relevo generacional, Patxi y Amaia tienen claros los retos.

-Queremos seguir creciendo en otros países -dice Patxi-, pero siempre de manera sostenible, controlando nuestra capacidad de producir buenas prendas. Tenemos que crecer sin dejar de ser nosotros mismos. 

-A mí me hace mucha ilusión que nuestras prendas lleguen a otros países, pero no por el mero hecho de expandirnos, no por los números: lo que me hace ilusión es convencer a públicos nuevos de nuestra calidad -dice Amaia-. Tenemos que ser capaces de mostrar una buena imagen y contar historias, vale, pero nosotros vendemos verdad. Lo que más nos importa es que el cliente vaya cómodo, caliente, fresco o abrigado, lo que necesite en cada momento. La obsesión de Etxeondo es satisfacer al ciclista.

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